¿Por qué duele la mandíbula si uso férula para el bruxismo?

 


La férula para el bruxismo es uno de los tratamientos más utilizados para evitar el desgaste dental y aliviar las tensiones musculares provocadas por apretar o rechinar los dientes. Sin embargo, algunos pacientes comentan que, después de comenzar a usarla, sienten dolor en la mandíbula, molestias en la musculatura o incluso dolor de cabeza. Esto puede resultar desconcertante, especialmente si el objetivo inicial era justo lo contrario. En este artículo explicamos por qué puede ocurrir, cuándo es normal y cuándo conviene acudir al dentista para un ajuste.

Dolor inicial por adaptación

Cuando empiezas a usar una férula de bruxismo por primera vez, es normal sentir ciertas molestias durante los primeros días o semanas. La mandíbula, los músculos masticadores y la articulación temporomandibular (ATM) necesitan tiempo para acostumbrarse a la nueva posición y al contacto con el dispositivo.

Durante esta fase de adaptación pueden aparecer:

  • Sensación de tensión en la mandíbula.

  • Ligera presión al morder.

  • Dolor que se reduce a lo largo del día.

Si el malestar es leve y temporal, suele ser parte del proceso normal.

Férula mal ajustada

Una de las causas más frecuentes de dolor es que la férula no esté correctamente ajustada. Esto puede ocurrir si:

  • No es una férula personalizada (por ejemplo, de farmacia).

  • Está fabricada sin una correcta guía oclusal.

  • Ha cambiado tu posición dental con el tiempo.

  • Se ha deformado por el uso.

Cuando la férula no encaja como debe, la mandíbula intenta compensar para cerrar correctamente, lo que genera dolor muscular, fatiga e incluso problemas en la ATM. En estos casos, el dentista puede reajustarla o recomendar fabricar una nueva.

Bruxismo exagerado durante la noche

En algunos pacientes, la férula no evita el bruxismo, sino que redistribuye la fuerza que ejercen los músculos. Si la persona aprieta demasiado fuerte durante la noche, la musculatura puede “trabajar de más”, generando dolor al despertarse.

Paradójicamente, esto confirma el diagnóstico de bruxismo y demuestra que la férula está recibiendo la carga en lugar de los dientes. Aun así, si el dolor es intenso o persistente, puede ser señal de que la férula necesita ser ajustada.

Problemas en la articulación temporomandibular (ATM)

Si existe una disfunción en la ATM previa —desplazamiento del disco articular, inflamación o hipermovilidad—, el uso de una férula puede hacer que la articulación adopte una posición diferente a la habitual. Esto puede generar molestias hasta que la articulación se adapta o hasta que se ajusta el dispositivo.

En estos casos, el tratamiento suele complementarse con fisioterapia maxilofacial, ejercicios mandibulares o correcciones oclusales.

Férulas blandas o de mala calidad

Las férulas blandas de farmacia o no personalizadas pueden ser más económicas, pero tienden a aumentar el reflejo de mordida, lo que hace que muchos pacientes aprieten más fuerte. Esto puede empeorar el dolor mandibular y no protege realmente los dientes.

Las férulas rígidas y personalizadas fabricadas en clínica suelen ofrecer mejores resultados, mayor durabilidad y mejor distribución de fuerzas.

¿Cuándo acudir al dentista?

Debes consultar si:

  • El dolor dura más de 2 o 3 semanas.

  • Se intensifica al despertar.

  • Afecta a la articulación del oído o la sien.

  • Notas chasquidos al abrir la boca.

  • La férula no encaja bien o se mueve.

Un ajuste a tiempo puede evitar que la situación se cronifique.

Conclusión

Sentir dolor en la mandíbula usando una férula para el bruxismo puede tener causas normales, como el periodo de adaptación, o causas que requieren revisión, como una mala oclusión o una férula mal ajustada. Si la molestia persiste, lo más recomendable es acudir al dentista para evaluar el dispositivo y complementar el tratamiento. Una férula adecuada debe proteger, no empeorar el dolor, y cuando está bien diseñada puede mejorar notablemente la calidad de vida del paciente.


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